Me llaman rosa de otoño,
con pétalos, amarillos
blancos, y rojos,
por su del color del otoño,
silenciosa y callada,
él rocío de la noche la enternece,
y, suspira, por
sus amores, pasados.
Rosa de otoño,
mira me, bien la cara,
que él tiempo pasa,
y tus pétalos marchitos,
nunca más, en la primavera,
remanecerán.
Solo le queda él estío,
de crudo invierno, y en él
suelo, dormirá ella sus sueños dorados.
Rosa de otoño, me llaman
porque en primavera,
fui, muy tierna y lozana,
pétalos amarillos, blancos y rojos,
pero, perfumada.
Hoy, él rocío de la mañana son llantos,
de gozo, y esperanza,
de, dormir sus,
tiernos sueños,
y, soñar en la cuna de la tierra,
con sus glorías pasadas.
María del Carmen Pallas Seijo
