En mi Santiago del alma,
cuantos sueños forje,
en mis noches de Infancia,
mi primera ilusión,
a las orillas del sar
son, recuerdos del alma.
Un, día me fui,
hacía extraña Nación,
así lo quiso el destino,
pero mi corazón
se quedo frente al rio y el mar,
en mi Santiago del alma.
Adiós, adiós, adiós,
mi, Dios, del rio y del mar,
me voy, pero un día volveré,
a buscar mi querer,
a soñar otra vez, a las orillas del Sar.
Pero el tiempo paso,
y, el destino
burlo, mi terrible Nostalgia.
Mi cabello blanqueo,
y mi vida se va,
y, la muerte me llama,
y, no quiero morir,
alejada de ti
pedacito de Patria.
Adiós, adiós, adiós,
tierra de mi amor,
mi, Santiago del alma.
María del Carmen Pallas Seijo
